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Fortaleza de Ungará

Pocos estudios se tienen sobre la Fortaleza de "Ungará", pero dentro de ellos el más completo es el que realizara Villar Córdova en las décadas pasadas, describe a la Fortaleza de la manera siguiente:

 
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Situación.- Esta Fortaleza se halla situada sobre un empinado y gigantesco peñón de forma cónica, que se yergue entre las haciendas de "Ungará" y "Montejato". Domina todo el valle de Cañete y servía para guarecer los señoríos de la Costa de las posibles invasiones andinas por la quebrada de Lunahuaná. Sin ponderación es una de las fortalezas más importantes de la Costa del Departamento de Lima al igual que Paramonga en extensión, altitud y situación estratégica.

Las Murallas .- La base del cerro está rodeada por murallas de circunvalación, cuya parte inferior está construida con piedras hasta una altura de 1.40 m. y las paredes de atrincheramiento son de adobón. En la cumbre del cerro, cuatro ciudadelas orientales conforman a los cuatro puntos cardinales, siendo las principales las que miran al oriente, en dirección de la hacienda "Ungará", y la que mira al poniente domina todo el valle de Cañete hasta las riberas del mar.

El Acueducto.- Iniciamos la ascensión por el lado de la acequia "Mariangola", antiquísimo acueducto, uno de cuyos fosas entra por la tomade "Hungará" para proveer de agua a la fortaleza y corre dentro de la primera muralla que la protege, cuyos cimiento tienen bloques de piedra como para sostener el muro de contención y el acueducto. Seguimos por la empinada cuesta y encontramos fragmentos de murallas de piedras pequeñas, que forman parte del segundo muro de circunvalación que rodea al cerro.

El segundo Baluarte.- Esta muralla no ha seguido en todo el contorno una dirección fija, ni la misma forma de defensa que la anterior, por la irregularidad del terreno, especialmente, en el lado que mira al río Cañete, lleno de pendientes y desfiladeros, por donde los defensores del segundo Baluarte arrojarían piedras grandes, "galgas", a los sitiadores.





Hacia Arriba

La Plaza Principal.- Hacia el lado del poniente se levanta una colina independiente del cerro, pero reunida a ella en su base que está rodeada de andenes y en cuya cumbre se erige una ciudadela con numerosos cuarteles, donde, probablemente, se alojaron la mayor cantidad de hombres para resguardar la primera muralla y baja rápidamente de la Fortaleza, aquella que sobre una explanada del cerro presenta una "gran plaza cuadrangular", rodeada de murallas de adobón que tiene bastiones y dos o tres muros de contención, ensanchados por su base, así como un gran pórtico que da frente al valle de Hungará y de donde parte un camino que serpentea por la falda del cerro.
   
Hacia el lado S.E. o sea, en dirección a la cumbre, hay construcciones muy bien conservadas, a modo de palacio, de paredes enlucidas con barro amarillo y que no han sufrido deterioro, por que los defiende un pequeño Castillo de la parte oriental que recibe toda la acción de los fuertes vientos que soplan por ese lado. El atrio de un palacio, presenta un muro lateral escalonado. Los edificios tienen puertas trapezoidales, corredores, callejas, plataformas que se escalonan en la falda del cerro.

Las Almenas y Troneras.- La parte que domina en toda su amplitud la quebrada, presenta tres grandes baluartes en gradería, divididos por gigantescas murallas de barro pisonado, reforzadas con dos o tres yuxtapuestas, cuya principal característica es tener, una de ellas y la más elevada, un borde recortado, como los muros que aparecen en los edificios mochicas de Trujillo y en los objetos de la misma cerámica Muchik, que representan casas. Esto podemos llamar murallas con el "signo escalonado", y forman parte de algunos parapetos de centinelas; verdaderas almenas con sus respectivas troneras para mirar, estando de pie, al otro lado de la trinchera, por las aberturas del muro, que este viene a ser el fin del famoso signo. Los conquistadores incaicos que se apoderaron de esta Fortaleza han cerrado en algunos sitio el espacio intercalar de estas almenas escalonadas, para formar un solo muro unido en el vétice, como proponiéndose

Hacia Arriba borrar ese signo escalonado,  que quizás tenga caracteres religiosos entre los "muchic", así como entre los aymaras.

Frente a estos muros se encuentran, formando anfiteatro, unas celdas que debieron ser apostaderos de centinelas. Junto a estos cuartos, hay muros gruesos por donde se aparecían los guardias, dando de allí la voz de alerta. Esta sección domina hasta las riberas del mar, quien sabe si se comunicaría mediante señales, probablemente, columnas de humo, con una Fortaleza que se halla al otro lado del río Cañete en la hacienda Palo, frente a la de "Hungará". Dicha Fortaleza se halla en una de las estribaciones del contrafuerte cisandino de "Herbay" y vigila también, la entrada oriental de al quebrada.
   
El Adoratorio y la Atalaya.- En la cúspide misma del cerro cónico donde e eleva "Hungará" y al centro de todo ese apiñamiento de casas, muros, corredores, pasadizos y galerías, está al "Altar piramidal", orientado hacia el levante, que sirve como un coronamiento y a la vez como el lugar más seguro para cobijarse el jefe de la guarnición, o el General en Jefe de los ejércitos, y gentes de toda clase que se refugiaban y amparaban en dicha Fortaleza. Este punto visible, de todas partes de la fortificación y una "atalaya", desde la cual a gritos y con señales especiales, el Comandante General impartiría sus órdenes. Como es el punto más combatido por los agentes naturales, como la lluvia y el viento que sopla reciamente sobre ella, las paredes de adobe han ido arruinándose casi completamente; sin embargo, se puede reconocer la plataforma de barro de dos metros de alto y las cuatro gradas de adobe, que a manera de una peaña, sostenía la "piedra de ara", donde los sacerdotes de la tribu realizaban sacrificios de animales y en ocasiones más solemnes, sacrificios humanos. El sentimiento religioso se revela, aquí, puro y lleno de magnificencia. Es en los "lugares altos", donde mejor se puede ofrecer los tributos a la divinidad, tanto en tiempo de paz, para pedirle prosperidad y cosechas abundantes, como en tiempo de guerra para rogar por los muertos e impretar la victoria.
 
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