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Fue sorprendente llegar a Omas y encontrar una bien conservada Plaza de Armas, sobresale las enormes plantas de palmeras y vistosas figuras de animales que han sido moldeadas de algunos árboles, lo despejado del cielo azul y la pureza del aire que se respira van de la mano con la limpieza de sus calles. La reinante tranquilidad nos motiva a descansar por uno minutos mientras visualmente optamos por recorrer la fachada de su bien conservada iglesia de estilo colonial
Un poco descansado y mas tranquilo iniciamos nuestro recorrido por las calles en busca de Tancho cuando nos encontramos con un poblador quien con una ligera sonrisa nos devolvía el saludo... la aptitud mostrada por nuestro eventual acompañante nos motivo a plantearle la pregunta de rigor ¿Donde encontramos a Tancho? la respuesta no se hizo esperar por parte del habitante Omasino contestando casi de inmediato : "espéralo por la plaza de armas, no se impaciente si no aparece, a esta hora acostumbra llegar al parque" nos señalo. Nos disponíamos a retornar al parque cuando Alberto (así se llamaba nuestro entrevistado) nos recomendó : "si Tancho no quiere hablar con usted no insista, pero si le lleva un biscocho y una gaseosa a lo mejor pueda lograr conversar con él ... suerte y no le presione mucho" insistió.
Siguiendo el consejo de Alberto nos desplazamos hasta una pequeña bodega adquiriendo unos biscochos y una gaseosa, ya en una de las bancas del parque nos acomodamos para esperar al buen Tancho, la espera fue larga y nos obligo a repasar mas de una vez el periódico, no cesamos en preguntar a cuanta persona pasaba frente... todos coincidentemente nos respondían : "ahorita aparece por aquí..." el tiempo parecía avanzar rápidamente y nuestra incomodidad de no encontrar a Tancho motivo a que optáramos por una nueva estrategia : ir en busca de Tancho
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